En las tradiciones espirituales de raíz africana, existen objetos que no se muestran, no se explican del todo y no se tocan sin permiso. El Bastón de Eggun pertenece a ese grupo de símbolos que caminan entre el misterio y la reverencia. No es un objeto común ni un simple instrumento ritual: es un testigo del linaje, una presencia que recuerda que los muertos nunca se han ido del todo.
Eggun: los que caminan detrás de nosotros
Eggun son los ancestros, pero no solo en el sentido familiar. Son espíritus que cargan experiencia, errores, victorias y silencios. En la cosmovisión yoruba, ellos habitan Òrun, el mundo espiritual, pero su influencia se filtra constantemente en Ayé, el mundo de los vivos.
No se les invoca por curiosidad.
No se les llama por ambición.
A Eggun se le respeta, se le atiende y se le escucha.
Cuando los ancestros se sienten olvidados, el camino se vuelve confuso. Cuando son honrados, el destino se aclara.
Hablar de Eggun es hablar del tiempo, de la memoria y de aquello que observa desde el otro lado.
El Bastón de Eggun: un eje entre dos mundos
El Bastón de Eggun representa el apoyo del ancestro y, al mismo tiempo, su autoridad. Así como el anciano se apoya en su bastón para caminar, el iniciado se apoya espiritualmente en sus muertos para avanzar en la vida.
Este bastón no grita, no brilla, no presume poder. Su fuerza es silenciosa. Funciona como un eje vertical, un punto de equilibrio que conecta cielo, tierra y memoria. Por eso suele mantenerse en espacios reservados, lejos de miradas profanas.
La materia que guarda secretos
La madera del Bastón de Eggun no se elige al azar. Cada árbol tiene espíritu, edad y carácter. En muchas casas religiosas, la selección del material responde a señales, sueños o indicaciones espirituales.
A veces se acompaña de:
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Cuentas blancas y negras, colores del tránsito y la dualidad.
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Marcas rituales apenas visibles.
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Elementos consagrados que no se nombran fuera del ritual.
El bastón no nace sagrado: se vuelve sagrado a través del conocimiento, la ceremonia y la palabra correcta.
Uso ritual: cuando el silencio habla
El Bastón de Eggun no se utiliza para pedir riquezas ni favores ligeros. Su presencia se reserva para momentos donde la verdad debe salir a la luz. En ceremonias específicas, actúa como un canal, una antena espiritual que permite que los ancestros se manifiesten de forma sutil pero firme.
Quien lo sostiene asume una responsabilidad: escuchar sin miedo y actuar con rectitud. El bastón no protege al imprudente ni al irrespetuoso.
Peligro de la ligereza espiritual
En tiempos modernos, muchos símbolos sagrados se banalizan. El Bastón de Eggun no es decoración, ni moda, ni objeto para exhibir en redes sociales. Tratarlo sin guía puede traer confusión, desequilibrio espiritual o rupturas energéticas.
Los ancestros no castigan por capricho, pero exigen coherencia.
El legado que no se ve
El verdadero poder del Bastón de Eggun no está en lo que hace, sino en lo que recuerda: que nadie camina solo, que cada paso está sostenido por quienes vinieron antes. Honrarlo es honrar la historia, el linaje y la responsabilidad de dejar un camino limpio para quienes vendrán después.
Palabras finales
El Bastón de Eggun permanece en silencio, pero observa. No se muestra, pero se siente. Es un recordatorio constante de que el pasado respira en el presente y de que los ancestros, aunque invisibles, nunca abandonan a los suyos.
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